Aquí, todo es más intenso, más brillante, más provocador. Un teatro de excesos donde solo las más indisciplinadas tienen acceso. Pero solo una dicta las reglas. Scandal Elixir impone una sensualidad sin medida. Nada se mueve sin su consentimiento. Todo en ella celebra el exceso. Lujo sin límites. La exuberancia como primera naturaleza. Su fragancia se impone: el destello agridulce de una mora carnal, la elegancia cortante del iris, la profundidad del pachulí. Un estela reservada a las iniciadas. Es intenso. Es ardiente. ¿Demasiado? Perfecto: es lo que ella quería.